Día Internacional del Yoga

 


El 21 de Junio se celebra el Día Internacional de Yoga, en la ciudad dónde vivo se organizaron actividades para reunirse y practicar Yoga. Clases al aire libre, ferias, encuentros, una propuesta mejor que otra. Pero 21 de Junio fue Sábado y trabajo desde el mediodía a la noche. Ese día, fue una jornada en la que me sentí triste, tenia ganas de participar en algunas de esas actividades, pero mis responsabilidades no me lo permitían. Quería estar en esos lugares y no yendo a trabajar, me costaba aceptar y estaba peleada internamente por esto. Me quedé con pena por no poder participar o realizar una práctica en este día tan importante. 

Durante la tarde, ya me había olvidado de que se celebraba el Día Internacional del Yoga, ya no estaba triste ni enojada por tener que ir a trabajar en lugar de estar recorriendo y disfrutando de las diferentes propuestas, en ese momento estaba enfocada en mi trabajo y en que todo saliera bien. Fue ahí, en plena jornada laboral, que una serie de hechos me enojaron. Me di cuenta de esto, lo registré y no quería engancharme. Entonces al momento de salir a mi descanso, aproveché para respirar de forma consciente, me di un tiempo de atención plena, realicé un "escaneo corporal" sobre mis emociones y  pensamientos, sin juzgarme sentí una mezcla de enojo, tristeza, rabia , tensión y mis pensamientos reforzando negativamente ese estado. En mi interior yo no quería sentirme así, quería parar con ese bucle mental y emocional, pero en ese momento era lo que me estaba sucediendo. Luego de unos minutos en este estado de respiración consciente, buscando volver a la calma, a mi centro, logré sentirme mejor, me calmé, dejé de engancharme con esos pensamientos negativos repitiendo una y otra vez lo que había sucedido un rato antes. Se terminó mi descanso y volví a mi jornada más liviana y relajada. 
                                  
A la mañana siguiente, 22 de Junio, quería prender una vela de miel para conectar con la abundancia. Tenía poco tiempo y estaba en duda de hacerlo o no. Pero en un momento pensé: "Parate y hacelo", en lugar de dar vueltas y calcular si me daba el tiempo para hacer todo lo que tenia que hacer antes de irme; bañarme, desayunar, lavar ropa, colgarla, prepararme para salir ,etc. Parece sencillo, pero en ese momento en que estaba pensando y pensando fue un mensaje claro: Parate y hacelo, dejá de postergar. El tiempo que estaba perdiendo pensando si prenderla o no, si me daría el tiempo o no, usarlo a mi favor, aprovecharlo.

Fue así que me levanté, prendí la vela de miel y me fui a bañar. En ese momento mientras me preparaba para el baño llegó otra reflexión, me acordé del día anterior cuando estaba por irme a trabajar y la tristeza por no participar de las actividades que se organizaban, ya no desde la tristeza misma que si había sentido, sino con otra lucidez, viviéndolo desde otro lugar, fue como un descubrimiento o un recordatorio, una mezcla de alivio y felicidad; me dije a mi misma: "Ayer si practiqué Yoga". Estaba claro, ahora si podía verlo; en el momento cuando pude salir del enojo, volver a mi centro y cambiar la manera en cómo iba a vivir el resto de la jornada. Porque Yoga no es sólo posturas, nuestra respiración consciente también es fundamental. En el día a día sentimientos y emociones nos dominan, que importante es poder elegir parar, respirar y observarnos.





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